Dermatitis nerviosa dermatologo

Algunos pacientes me preguntan si sufren de dermatitis nerviosa. Te cuento en este post qué consideran que es la dermatitis nerviosa y si realmente existe. 

¿Dermatitis nerviosa?

En dermatología, el término dermatitis hace referencia a un grupo de enfermedades inflamatorias de la piel que comparten ciertos patrones clínicos y mecanismos fisiopatológicos comunes. Sin embargo, cada tipo de dermatitis tiene unas causas específicas y un comportamiento clínico diferente. A menudo, los pacientes me preguntan si su problema de piel puede deberse al estrés o si tienen lo que comúnmente se llama dermatitis nerviosa. La respuesta es que el estrés puede influir en ciertas formas de dermatitis, pero no es el único factor desencadenante ni el más determinante en la mayoría de los casos.

¿Qué tipos de dermatitis existen?

Dentro de las dermatitis como entidades clínicas definidas, distinguimos varios tipos según sus causas y características:

1. Dermatitis atópica

La dermatitis atópica es una de las formas más comunes de dermatitis y está muy relacionada con factores genéticos, inmunitarios y ambientales.

  • Se produce debido a una alteración en la barrera cutánea y una respuesta inmune exagerada frente a estímulos externos.
  • Los pacientes con dermatitis atópica tienen una piel más seca y vulnerable, lo que facilita la penetración de irritantes y alérgenos.
  • Existe una predisposición genética clara, ya que suele observarse en familias con antecedentes de enfermedades alérgicas como rinitis o asma.
  • En la dermatitis atópica, el estrés emocional puede desencadenar o agravar los brotes debido a la liberación de cortisol y otras hormonas que alteran la función inmune y la barrera cutánea.

2. Dermatitis seborreica

La dermatitis seborreica es otra forma frecuente de dermatitis que afecta a las zonas ricas en glándulas sebáceas, como el cuero cabelludo, las cejas, las alas nasales y el área retroauricular.

  • Está relacionada con una alteración en la flora cutánea, en concreto con la colonización por Malassezia, un hongo que forma parte de la microbiota normal de la piel.
  • La respuesta inflamatoria frente a este hongo, junto con una producción excesiva de sebo, provoca enrojecimiento, descamación y picor.
  • El estrés también puede agravar la dermatitis seborreica, probablemente debido a la alteración en la producción de sebo y al impacto sobre la respuesta inmunitaria.

3. Dermatitis irritativa

La dermatitis irritativa se produce cuando la piel está expuesta de manera repetida o intensa a agentes irritantes externos (detergentes, productos químicos, agua, frío, calor, etc.).

  • No es necesaria una predisposición genética para que ocurra; cualquier persona puede desarrollar una dermatitis irritativa si la piel se sobrepasa en su capacidad de respuesta.
  • El estrés también puede jugar un papel indirecto, ya que las alteraciones en la barrera cutánea favorecen una mayor vulnerabilidad ante estos estímulos externos.

¿Qué es realmente la dermatitis nerviosa?

El término dermatitis nerviosa no es una entidad diagnóstica en dermatología, pero sí que refleja un fenómeno clínico real que observo con frecuencia en la práctica diaria. Muchos pacientes refieren que su dermatitis empeora en situaciones de estrés o ansiedad, y efectivamente, el estrés puede actuar como un desencadenante o factor agravante en varias formas de dermatitis, especialmente en la dermatitis atópica y en la dermatitis seborreica.

Cuando el cuerpo está sometido a estrés, el sistema nervioso simpático y el eje hipotalámico-hipofisario-adrenal (HHA) se activan, lo que provoca:

  • Un aumento en la producción de cortisol, la hormona del estrés.
  • La liberación de citoquinas proinflamatorias que fomentan la inflamación en la piel

Pero además en la dermatitis atópica hay un sustrato fundamental que es una alteración de la función barrera de la piel, facilitando la penetración de irritantes y alérgenos. Y en la dermatitis seborreica un desequilibrio en la reacción inmune a la microbiota cutánea, lo que produce inflamación.

La influencia del estrés en la piel: ¿es solo culpa del paciente?

Cuando mis pacientes me comentan que su dermatitis ha empeorado debido al estrés, trato siempre de tranquilizarlos y recordarles que el estrés no es el único factor responsable.

  • La dermatitis atópica tiene una fuerte base genética y estructural que determina la vulnerabilidad de la piel.
  • La dermatitis seborreica depende en gran parte de la respuesta inmunitaria frente a la flora cutánea, más allá de la influencia del estrés.
  • La dermatitis irritativa es consecuencia directa de una exposición a irritantes externos, y aunque el estrés puede agravarla, no es la causa inicial.

Por tanto, aunque el estrés puede actuar como desencadenante o factor agravante, no es el único responsable del desarrollo de la dermatitis. Esto es importante porque muchos pacientes sienten que tienen la culpa de su enfermedad por no «saber controlar el estrés», cuando en realidad hay otros factores biológicos y ambientales que están fuera de su control.

El círculo del rascado: un factor clave en la «dermatitis nerviosa»

Un aspecto que es muy importante explicar a los pacientes es el círculo del rascado. Este fenómeno es especialmente frecuente en la dermatitis atópica y en menor medida en la dermatitis seborreica.

  • El picor desencadena el acto reflejo de rascarse, lo que causa microtraumatismos en la piel y favorece la inflamación y el daño en la barrera cutánea.
  • La alteración de la barrera facilita la entrada de irritantes y alérgenos, lo que perpetúa la inflamación y agrava el picor.
  • Este ciclo de picor-rascado-inflamación crea una dinámica difícil de romper y puede cronificarse si no se interviene de manera adecuada.

Para ayudar al paciente a controlar el rascado:

  • Es útil mantener la piel bien hidratada para reducir la sequedad y el picor.
  • Explico a los pacientes que muchas veces el rascado es inconsciente, especialmente durante la noche.
  • En estos casos, recomiendo medidas físicas como cubrir las manos con guantes de algodón para evitar el rascado nocturno y proteger la piel.

Cómo manejo la dermatitis nerviosa en la consulta

En la práctica clínica, el tratamiento de la dermatitis nerviosa implica un enfoque integral que combine el manejo de los factores biológicos con una adecuada gestión del estrés:

  • Además de los tratamientos convencionales para la dermatitis, la interacción con el paciente es clave para identificar si existe una influencia emocional significativa en el curso de la enfermedad.
  • La conversación con el paciente me permite valorar si el estrés o los nervios están actuando como un desencadenante importante y si es necesario recomendar una intervención psicológica o psicoterapia.
  • Siempre recalco que el estrés y los nervios son una respuesta adaptativa del organismo ante una situación de amenaza, y que no deberían interpretarse como una causa directa de la enfermedad, sino como un factor modulador que puede empeorar los síntomas si no se maneja adecuadamente.

¿Existe realmente la dermatitis nerviosa?

Aunque la dermatitis nerviosa no es un diagnóstico médico formal, sí que existe una relación clara entre el estrés y el empeoramiento de ciertas formas de dermatitis. La clave en el manejo de la dermatitis nerviosa está en tratar el proceso inflamatorio subyacente y, al mismo tiempo, ayudar al paciente a gestionar mejor las respuestas de estrés que pueden agravar los síntomas. Como dermatólogo, mi objetivo es siempre ofrecer un tratamiento integral que permita controlar los síntomas sin culpabilizar al paciente por las recaídas asociadas al estrés.

 
 
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About the author

Dermatologa del Hospital Ramon y Cajal. Profesora Acreditada de Grado en Medicina ANECA. Tutora de residentes de Dermatologia y otras especialidades. Autora de mas de 100 publicaciones internacionales